A tu cuerpo le cuesta manejar el azúcar, tanto como es posible que a ti te esté costando aceptar dulzura en tu vida.

Si, es lo que estoy diciendo.

Dulzura de otros.

Pero principalmente de ti misma.

¿Qué te has estado diciendo a ti misma en los últimos meses/días/años? ¿Te tratas con dulzura? ¿Te dices cosas amables? ¿Eres capaz de mirarte a los ojos frente al espejo y sentirte orgullosa de lo que ves? ¿Te cuidas? ¿Eliges lo que realmente te hace bien?

Es altamente posible que te antojes de esos niveles de azúcar -aunque sabes que no le ayuda a tu salud- porque es lo más “dulce” que te estás entregando a ti misma. En cierto nivel, son los “cariñitos” que te das.

Pero tu cuerpo no procesa el azúcar, lo que es igual a que te cueste recibir lo dulce, de ti misma y de otros. 

Tienes tanto para dar, tanto amor para el mundo, que te enfocaste de ese lado y se te olvidó saber recibir. Y entonces se provocó el desbalance.

Eso hace que no sepas cómo ponerte en primer lugar al momento de cuidar de tu salud, pero no sólo en un tema con la comida, si no que también se puede reflejar en:

  • Te cuesta decir que “no” (sobre todo a tus seres queridos)
  • No sabes cómo poner límites saludables en tu vida (aunque te das cuenta de ello)
  • Te importa más la aprobación de otros por encima de tu aprobación personal
  • Necesitas aprender a no dar más de lo que realmente puedes dar
  • Necesitas aprender a recibir tanto como te mereces
  • Y sobre todo aprender a ponerte en primer lugar, sin sentir culpa por hacerlo

Entonces lo que he visto, es que lo que se intenta con el consumo de alimentos azucarados en desbalance, es intentar acallar esa vocecita interior que te recuerda que hay cosas que tienes pendientes de hacer (generalmente por y para ti) y ¿Qué mejor que acallarla con algo de azúcar? el problema se resuelve químicamente, porque de verdad te sientes mejor por unos momentos. Y luego, cuando regresas a tu estado interior, no culpas al azúcar, te culpas a ti.

Es que nos equivocamos de dulzor. 

Ese dulzor o amor que esperamos que provenga de afuera, lo tienes de sobra dentro de ti pero lo estás entregando todo, y aunque eso es algo que te gusta y disfrutas mucho, el problema es que ese desequilibrio es el que finalmente también te termina enfermando. Das tanto y todo de ti a los demás, que no te dejas nada para ti, y eso sabes que tampoco esta bien.

A veces el consumo excesivo de azúcar sólo es una segunda derivada de todo esto. A veces, el desbalance que vemos afuera, realmente lo tenemos dentro.

La vida debe ser encontrar el balance.

Comienza a hacer y ser un cambio positivo para ti

Hay una frase que he escuchado y me encanta, es la siguiente: “La vida es un juego, si no ganas, aprendes”. 

Siempre me ha gustado pensar en esta vida como una jornada de aprendizaje. Pensar que estamos aquí para desarrollarnos, ser mejores y alcanzar nuestros sueños. Así que, cuando encuentres alguna oportunidad de aprender, abraza esa oportunidad, que sólo te brindará nuevas oportunidades.

Si quieres avanzar en este viaje de salud, te recomiendo recuperar tu poder personal, y para ello comenzar:

  1. Aprender a poner límites sanos: Trabajar en ti, en detectar aquellas cosas que estás haciendo por otros y que no te están haciendo bien, que te hacen sentir incómoda o con algún nivel de desagrado. Sé honesta… y regresa, delega o deriva con amor.
  2. Fortalecer la autoestima: Constantemente buscamos el amor afuera, más que dentro de uno. Buscamos en cualquier lugar y no nos damos cuenta que siempre lo hemos tenido en el corazón. La forma en cómo te sientes contigo misma, va a determinar tu capacidad de establecer y desarrollar relaciones sanas hacia afuera, determinará tu calidad de vida y tu capacidad de sanación. Por eso, tenemos que aprender a darle importancia a la relación que tenemos con nosotras mismas, tu espacio personal, de comprenderte, aceptarte, mimarte y regalonearte… amarte y tratarte como la mejor persona que tienes en el mundo, porque sí, esa persona -que eres tú- es la única que te acompañará cada día de tu vida.

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“Tu amor propio, tu autoestima, no es una opción, es una necesidad para tu vida”

Caroline Myss

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Si no te gustas a ti misma, si no te quieres o valoras, constantemente estarás buscando la aprobación fuera, cediendo tu poder personal y permitiendo que otros (personas o alimentos) tomen decisiones por ti.

Es eso, debes trabajar tu poder personal.

Porque sólo si estás bien, puedes dar mucho más a los demás. Desde un amor que no buscas más en lo exterior, si no que lo tienes claro desde tu interior, brillando fuerte, sano y feliz.

Y desde ese lugar, acepta recibir.

Que te mereces todo lo bueno que te tocará vivir.

un abrazo.

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