¿Qué es el estrés? 

Con la nueva realidad que tenemos hoy, todos hemos estado lidiando con el estrés de una otra manera. El COVID-19 es un factor estresor tanto en familias con hijos, como sin hijos, solteros, casados, activos y no activos laboralmente, todos en diferentes contextos, pero con una misma reacción: estrés.

En simple, el estrés es una respuesta natural de nuestro cuerpo frente a una percepción de amenaza. Siempre ha estado y siempre estará, es normal -y hasta deseable- que tengamos un nivel saludable de estrés, pues te permite tomar acción en el momento adecuado.

 Existe otra manera de definir el estrés y es el siguiente: “Es la respuesta psicológica, fisiológica y conductual de un individuo cuando percibe una falta de equilibrio entre las demandas que se le imponen y su capacidad para satisfacer esas demandas, lo que, durante un período de tiempo, conduce a una mala salud” (Palmer , 1989).

 El problema es cuando se vuelve sistemático, intenso, inmanejable.

 El problema es cuando sientes que te afecta en tu vida, tu salud.

 Porque definitivamente, afecta a tu salud. Si tienes hipertensión, obesidad, diabetes o resistencia a la insulina, sigue leyendo porque te será muy útil 😉

 

¿Qué ocurre biológicamente en el cuerpo cuando estamos estresados?

 Sin entrar en detalles tan técnicos, con el objetivo de que lo entiendas y puedas tenerlo muy claro, lo que ocurre cuando estamos estresados, es que el cerebro envía la señal para liberar cortisol y epinefrina (adrenalina), dos hormonas que son conocidas como las hormonas del estrés. Cuando ambas están liberadas, el hígado produce más glucosa, que es el azúcar en la sangre, para que nos entregue la suficiente energía que necesitas para tomar acción, huir o pelear.

 En resumen, biológicamente, nos encontramos preparados para la acción.

 Sin embargo, además de lo anterior, cuando te encuentras en un estado de estrés, el cuerpo entra en un estado de “reserva de energía” porque no sabe por cuánto tiempo va a durar esta situación y se activa un estado como de supervivencia… y a adivina qué es lo que reserva para asegurar su supervivencia? GRASA. Tal como lo lees, entra en un estado de reserva de grasa.

 Por eso, si necesitamos mejorar nuestros indicadores de salud, una de las cosas que debemos tener presente, son nuestros niveles de estrés y cómo manejarlo. 

Avancemos.

 

¿Cómo nos afecta? ¿Cuáles son los síntomas?

 Ocurre que vamos poco a poco aceptando ciertas dosis de estrés saludable, pero avanza el tiempo y  vamos aceptando más y más nivel de estrés, hasta que sin darnos cuenta es demasiado tarde.

 Algunos de los principales síntomas de estrés prolongado, según lo indicado por el Instituto Americano de Estrés (https://www.stress.org/) pueden ser los siguientes:

 Aumenta los niveles de azúcar en la sangre: el estrés causa que el hígado libere más azúcar (glucosa) en tu sangre, lo cual puede incrementar el riesgo de padecer de diabetes tipo 2.

 Afecta al sistema inmune: Periodos largos de estrés debilitan las defensas, siendo más propensos a infecciones. OJO AQUÍ, especialmente ahora en tiempos de pandemia.

 Genera dolores de cabeza intensos

 -Acidez: el estrés incrementa la producción de ácidos estomacales, que pueden producirla o empeorarla.

Hipertensión: genera presión en los vasos sanguíneos que puede incrementar tu presión arterial.

 Problemas estomacales: también se generar problemas a nivel de tu sistema digestivo, que pueden ir desde dolores, nauseas, entre otros.

 Otros síntomas: respiración acelerada, aumento o baja de peso, insomnio, tensión muscular, problemas de fertilidad, libido baja.

 También hay muchos otros síntomas, como personas en el mundo, pero los indicados más arriba son los que con mayor probabilidad te encontrarás.

 

 ¿Qué es lo que estás haciendo y no te ayuda?

 

 1. Ingesta de alimentos que te alteran: En épocas de estrés, el consumo de la cafeína, teína en exceso, azúcares, harinas refinadas,  alcohol, drogas, son alimentos que te alteran internamente bien porque afectan al sistema nervioso, o porque son un subidón de azúcar adicional al que ya es provocado por el mismo estrés.

 

2. No poner límites saludables: Saber decir que sí, cuando realmente puedes. Decir que no, en nombre de tu salud y amor propio, cuando realmente excede a tus posibilidades. Esto aplica también a poner reglas en tu casa, no con el fin de transformarnos en personas malhumoradas o estrictas, si no todo lo contrario… un buen juego de básquetbol no sería lo mismo si cada jugador hiciese lo que quisiera o no? nadie disfrutaría el juego, ni siquiera los espectadores. En tu vida igual, “para disfrutar del juego” hay reglas que debes colocar en honor a tu salud y la de los demás, por ejemplo: Disfrutar de un buen almuerzo sin discusiones o viendo malas noticias; terminar tu jornada laboral lo más a tiempo posible; disponer de un tiempo para ti, aunque sean 15 minutos al día, en donde puedas disfrutar como “se te de la gana” jeje, todas las reglas saludables que se te ocurran. 

 

3. No dormir: El estrés puede generar insomnio, pero el insomnio también puede generar más estrés. Tú puedes romper ese loop, induce tu sueño de forma natural, prepara un ambiente idóneo para dormir, usa aromaterapia si puedes, desconéctate de tu celular o televisión al menos 1 hora antes de pensar en acostarte, toma una ducha caliente, toma una agüita de manzanilla, acuéstate siempre a la misma hora… etc. Estrategias en internet hay miles, encuentra la que es para ti, sin tener que llegar a recurrir a las píldoras (y que si es así, que sea en casos estrictamente necesarios y recetados por tu médico).

 

¿Qué puedes hacer para manejarlo mejor?

Primero que todo manejar nuestras expectativas. No podemos, ni debemos tratar de eliminar al 100% el estrés de nuestras vidas, porque como mencioné más arriba, en dosis saludables, nos permite identificar si estamos frente a una situación de peligro o no, y tomar acción si lo necesitamos (como huir de un incendio, por ejemplo).

Algunas de las cosas que sí podemos hacer, cuando percibimos que estamos con un nivel de estrés demasiado alto y no saludable, son las siguientes:

  

1. Tiempo “fuera” (time out): necesitas un tiempo en que puedas decir basta, parar. Analizar los elementos específicos que te están produciendo estrés y tomar acciones positivas para minimizarlo. Se amable contigo, pide ayuda o asegúrate de tomar tiempo a diario para recargarte.

  

2. Practicar técnicas que a ti te ayuden a relajarte: Mi favorita, efectiva y más fácil de hacer es REIR. Puedes ver películas, series, hablar con amistades que te hacen bien… buscar tu risa. Tiene un poder, científicamente respaldado, porque corporalmente al reírnos liberamos endorfinas (sustancias que poseen unas propiedades similares a la morfina, aliviando el dolor, aportando equilibrio interno) y serotoninas (conocida como la hormona de la felicidad).

 

Pero también puedes practicar algún hobbie, ejercitarte, hacer yoga, meditación, etc.Asegurarte de comer alimentos saludables: Te puedes asegurar de apoyar a la química de tu cuerpo asegurándote de comer alimentos saludables, que permitan bajar el nivel de estrés, que sean cocinados en casa, sin químicos añadidos, especialmente los siguientes: plátanos, lentejas,  chucrut o bebidas fermentadas, arándanos, acelgas u hojas verdes, palta, salmón, espárragos, almendras, naranjas… y el siempre bien amado: chocolate amargo (sobre 70%). En el siguiente post de mi instagram @felizsinazucar comentaré en mayor detalle respecto de cuáles alimentos nos ayudan y porqué.

 

3. Lograr un efectivo manejo de las prioridades y del tiempo: Identificar las tareas que tienes en tu vida, otorgarles una valoración de prioridad -o no prioridad- te permite ordenarlas e identificar si hay algunas que necesitas cancelar o re-negociar. Eso, sumado a un correcto manejo del tiempo, te ayudará a disminuir tu nivel de estrés. Para apoyarlos con esto, les crearé un ejercicio práctico descargable, a compartir al final de la semana en mi Instagram (y a los suscriptores de la cuenta les llegará de manera automática a sus e-mails).  😉

 De corazón, espero que este blogpost te sirva para entender mejor lo que estás viviendo y comenzar a poner en práctica algunos de estos tips para ir disminuyendo o manejando tu nivel de estrés.  

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