Creéme que he estado ahí, como tú, mil veces. 

Mirando la pesa como si hubiera llegado una cuenta de un banco que no esperabas. Bueno… en realidad no lo esperabas.

Te agobias y empiezas a revisar lo que comiste ayer, antes de ayer, la semana pasada… Y simplemente no entiendes cómo llegaste hasta aquí.

Por un ratito de tiempo te quedas sin pensar, sin hacer nada, hasta que de nuevo tomas valor y empiezas otra nueva dieta, para ver si esta vez tienes más suerte.

Es casi como jugar a la lotería. 

A ver si nos resulta y nos ganamos el premio esta vez.

Por eso, no soy amiga de las dietas. En este post te comparto 3 razones por las cuales las dietas no te funcionan y espero sean de ayuda para ti, para que puedas hacer esos ajustes que sean necesarios, no sólo para que logres tus objetivos, si no para que también tengas una relación más saludable contigo misma.

1. Debes conocer tu cuerpo: Para poder adoptar una vida saludable, recuperar tu energía y sentirte plena, debes conocer tu cuerpo en el sentido de identificar cómo los alimentos te afectan, cuáles alimentos te perjudican y cuáles no. Es fácil comenzar descartando toda la comida “chatarra” o ultrapocesada, con azúcares y harinas refinadas. Sin embargo, muchas de quienes están leyendo este post, ya han descartado todo ello, sin embargo siguen igual. Y eso, es porque a pesar de escoger alimentos saludables, no los manejamos bien. 

Por ejemplo, el fin de semana compartí un post de @Charuca en las historias de instagram, mencionando a Arturo Castillo el cual decía “No se trata de si los alimentos son buenos o malos. Las almendras son sanas pero tú puedes comerte una bolsa entera por la noche y estarás generando unas toxinas que tu cuerpo será incapaz de eliminar”, y me sorprendió que muchas amigas me escribieron por interno sorprendidas por ese mensaje… y recordé cuando años atrás yo también estuve ahí, comiendo muy “saludable” pero en cantidades incontables y finalmente igual afectaba mi salud. Es importante ser equilibrados con nuestro alimento, no existe nada de lo que podamos abusar, todo en su justa medida es la medida correcta, y a la vez, identificando cuáles alimentos me afectan de manera negativa (y dañan mi salud, no solo mi peso) y cuáles no.

 

2. No tienes un propósito claro: Muchas veces decimos que queremos algo pero en realidad no lo queremos. Piensa en esto: Cuando realmente quieres algo, ¿No eres de las que se lo propone y hace todo hasta que lo logra? Bueno si eres de esas maravillosas mujeres que lo hace, felicidades! pero quiere decir que si no has dado aún el paso hacia una vida saludable, como dices que quieres, quiere decir que hay puntos ciegos que deberás trabajar previamente, más profundos de lo que imaginas. 

Si quieres avanzar en ello, te invito a hacerte las siguientes 3 preguntas, busca un espacio privado, de tranquilidad, toma un lápiz, un cuaderno y escribe todo lo que se te venga a la mente en cada una de las 3 preguntas, sin limitarse, sin enjuiciarse, permítete liberarte y simplemente fluir y escribir todo lo que se te ocurra: 

a) ¿Por qué quieres ese cambio? ¿Porqué es importante para ti?

b) ¿Qué ganarías si realmente lograrás lo tu objetivo de salud? 

c) ¿Qué dejarías de ganar si lo lograras?

Luego respira profundo, 3 veces y lee lo que acabas de escribir.

Reflexiona en lo que has podido encontrar ahí… y responde la última pregunta: ¿Hay algo que está frenando tu avance? 

Ahora escribe lo que quieres de ahora en adelante, en otra hoja. Escríbelo en positivo y guarda esta hojita en tu billetera, debajo de tu almohada, en tu velador o en tu cartera, donde gustes, pero en un lugar cerquita tuyo para que cada día lo leas y te recuerdes a ti misma cuál es tu verdadero propósito.

 

3. Debes aceptar que eres única: Y este último es más cortito pero poderoso. TÚ ERES ÚNICA y MARAVILLOSA, tal como eres. Eso significa que las “dietas” o formas de alimentarse de mi amiga (o del libro que me estoy leyendo), no necesariamente me van a funcionar porque no todos los alimentos que ahí aparecen, son los que mi cuerpo necesita. Por eso, es bueno investigar, probar con cuidado (ideal con orientación de un especialista) e ir conociéndote, para ver qué es lo que tu cuerpo acepta para bien y qué rechaza, no metaboliza o simplemente no le ayuda, para de esa forma crear nuestro propio sistema de alimentación saludable.

Por todo lo anterior es que no soy amiga de las dietas (y menos si me hacen pasar hambre!). No funcionan porque no están hechas para ti, ni para nadie. Porque no puedes sostenerlas en el tiempo, a no ser que las hagas tan parte de ti que sean un estilo de vida (y eso si es que no te daña tu salud). Lo que funciona es el equilibrio, es reconocer que de verdad eres única y que identifiques qué es lo que te hace bien para quedarte con ello, al igual como todo en la vida.

  1. Monica Gonzalez says:

    Excelentes consejos y muy facies de implementar.

    Muchas gracias

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