Y ya.
Hubo un día (en realidad varios) que pensé que quizás no estaba bien tener que dar tantas explicaciones de porqué decidí comer más sano.
Que hubo otro (o quizás los mismos) en que sentí que todas debiéramos apoyarnos, en lugar de hacérnosla tan difícil.
Hubo varios, en que me pregunté tantas veces “¿Porqué no nos enseñaron todo esto -que he aprendido- en el colegio?”

Y entonces un día me dije basta!
Basta de confusiones.

Basta de poder acceder a todo tipo de información y no lograr saber en realidad nada.
Basta, de adoptar enfermedades y junto con ellas el cóctel de pastillas, sin cuestionamientos.
Basta, de seguir dietas. De seguir modas.
Basta, de luchar contra un mundo que cree que cada momento es una excepción!
Basta, de no cuidarnos. De no querernos.
Basta, de no respetarnos los unos a los otros.
Basta… es suficiente ya, de hacer de la enfermedad -y no la salud- algo normal.

Entonces aceptemos.
Que si tu amiga, tu mamá, tu hija o tu tía, no acepta una torta o un chocolate, una pizza o comer pastas, no te está diciendo que “no” a ti, se está diciendo que “SI” a ella, a su salud… Y eso es grande! Es un paso maravilloso que esta dando, no la llenemos de preguntas y cuestionamientos, ni mucho menos insistamos en que desista de su decisión.
Aceptemos y entreguemos amor a través de alimentos que de verdad nos den vida… en eso insistamos!
Apoyemos, cuidemos y protejamos la salud como lo primero. Seamos guardianas de la salud, en especial a través de la comida!

¡Te invito a que hagamos de hoy en adelante, de este camino, una ruta por la que todas queramos transitar!

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